Nada puede con la ilusión de las fans

Agosto 9th, 2007

La espera por momentos es eterna. El tiempo parece detenido. La humedad no da tregua. El sol cae como plomo sobre la calle arquitecto Bennàssar, bajo las puertas de la plaza de toros de Palma.

Sin embargo, como pequeñas partículas, las chicas van llegando. De dos, de tres, en grupitos reducidos, de a una. Se juntan, se miran, se comparan. Se hacen colegas.

Una bandera celeste ondea sobre la entrada principal. Dice: «David. Eres el ángel que nos hace feliz». Toda una declaración de principios. A su lado, una bandera de Mallorca identificable como del club oficial de fans de David Bisbal de la Isla. Josefa y Catherine son de Cádiz. Andarán por los veintitantos. Llevan en la plaza de toros desde el lunes a las tres de la tarde. Es decir, que cuando acabe el concierto, habrán estado la friolera de treinta y pico horas para poder concretar, segun ellas, «un sueño».

En otro grupo, Laura, Ruth, Nara, Aina, Mónica, Rosa, Macarena y Patricia lo tienen todo calculado. Neveritas, comida, bebida, revistas, abanicos, sombrillas, paraguas, toallas y también «biquinis para no descuidar el bronceado».

Del otro lado, chicas proclamando su incondicional amor por Bisbal con pintadas en su cara se mezclan con chavalas con un look menos cantón (eso significa que no tienen nada identificable con el almeriense). Las hay plenamente identificables, y parece que forman una pandilla de idénticas, todas ataviadas con una camiseta blanca y la foto de «Bisbi» en el pecho, como le llaman.

Otras simplemente duermen. Cansadas por el sol, el calor y la espera, respiran lentamente acostadas sobre la acera cubierta por una esterilla o lona o toalla para que, a la hora caliente, cuando comience a poblarse en serio la calle, ellas miren con orgullo su preferente lugar para estar cerca, muy cerca, del ídolo dentro del coliseo balear.

Rocío, dieciocho declarados, se confiesa ante el cronista estar perdidamente enamorada del andaluz desde que este se presentara en Operación Triunfo. Afirma con total convencimiento que es capaz de cualquier cosa por poder estar con el cantante. Y remata: «Si esta noche te vienes a verlo, asistirás al mejor concierto de toda tu vida».

Se va cantando una de David. Como la mayoría, está conectada a un Ipod, o mp3, o como se llamen estos aparatitos. Otras, menos en contacto con la última tecnología, ponen en su cadena el Corazón Latino.

Todas están deseosas, impacientes. Las cartas de juego, los dados, los juegos de mesa están al orden.
Sentada en una sillita, una niña de unos sesenta añitos prefiere que hable el mito por ella. Según se cuenta, esta curiosísima señora sigue las actuaciones de Bisbal una por una. «Lleva veinte conciertos, con éste», comenta su colega de fila. La señora, la de sesenta, el mito, sólo sonríe y asiente.

Los más de treinta grados de temperatura no han podido con ninguna de ellas. Ni la baja presión, ni la humedad, ni el molesto sol.
El momento se acerca. Las puertas pronto abrirán. La adrenalina subirá. Todo por Bisbal.

David Bisbal ofrecerá un concierto en Munich el 25 de septiembre

Agosto 9th, 2007

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Primero España, luego Latinoamérica y Japón y ahora Alemania. Cada vez son más los países que alzan la bandera “Bisbal”. El almeriense ha conseguido saltar las fronteras de nuestro país para hacer sonar su música en todo el mundo y prueba de ello es el primer concierto que ofrecerá el próximo 25 de septiembre en Munich.

La actuación se celebrará en la sala Kleine Elserhalle y las entradas para el público ya están a la venta. Este directo se enmarca dentro de una nueva gira promocional del solista al país centroeuropeo donde ya ha viajado en varias ocasiones para dar a conocer su más reciente trabajo discográfico, Premonición.

Las televisiones y las radios alemanas no dejan de hacer sonar los nuevos temas de David Bisbal cuya primera incursión en el país germano se produjo junto a la cantante Joanna Zimmer en la canción Let’s make history.

8.000 fans enloquecen al ritmo de David Bisbal

Agosto 9th, 2007

PALMA.- Llegó con retraso pero triunfó. David Bisbal salió por la puerta grande del coliseo balear en un concierto que siguieron más de 8.000 enloquecidas fans. El almeriense, convertido gracias a su paso por Operación Triunfo en uno de los artistas latinos más importantes del panorama internacional, derrochó energía y simpatía en su cita con Mallorca.

Con peto militar, camisa negra y corbata roja, Bisbal salió al escenario en medio de una nube de humo, y tras su primera canción ‘Calentando voy’ saludó al respetable con un “buenas noches, Mallorca”. Así daba comienzo un show espectacular de más de dos horas de duración en la que el ex triunfito, acompañado por más de diez músicos, interpretó temas de su último álbum, ‘Premonición’. Tampoco faltaron sus éxitos más conocidos como ‘Oye el boom’, ‘Ave María’, o ‘Silencio’, entre otras.

Pocos rizos pero mucho movimiento de cadera, saltos y brincos por doquier –la marca de la casa- hicieron las delicias del público, en su mayoría chicas jóvenes, que abarrotaba la plaza de toros. Todo ello junto con una impresionante escenografía que incluía dos pasarelas y hasta bengalas hicieron del concierto un show inolvidable.

Bisbal arrasa en Palma

Agosto 9th, 2007

El artista almeriense derrochó simpatía y movimiento de cadera para el disfrute de las más de siete mil personas que abarrotaron la plaza de toros de Palma

Considerado uno de los artistas latinos más destacados del panorama internacional, su paso por el programa Operación Triunfo le convirtió en un fenómeno de masas en nuestro país y desde entonces su carrera hacia el éxito ha sido meteórica. David Bisbal derrochó arte y simpatía a partes iguales en el concierto que ofreció ayer en la plaza de toros de Palma.

Más de 7.000 personas abarrotaron el Coliseo balear, en uno de los conciertos más esperados del verano. Gente de todas las edades, pero sobre todo chicas jóvenes, guardaron cola durante horas, para poder ver al artista de Almería en directo.

A las nueve en punto la plaza de toros abría sus puertas y las fans allí congregadas corrían hacia el ruedo dispuestas a coger un sitio que les permitiera ver lo más cerca posible a su ídolo.

Con cuarenta minutos de retraso debido a problemas técnicos, y un público impacientado que no dejaba de corear su nombre, David Bisbal saltó al escenario con la energía que le caracteriza entonando las primeras notas de Calentando voy, uno de los temas de su último disco.

Vestido con pantalones de camuflaje, camisa negra y corbata roja, se dirigió a un público totalmente entregado con un “¿Cómo dice mi gente de Mallorca?”

Después vendrían Como será y Ángel de la noche, que acompañó con sus peculiares y famosos pasos de baile arrancando una enorme ovación a los presentes, entre los que se encontraba su ex compañera de la academia Núria Fergó.

Amar es lo que quiero, fue la siguiente canción, que presentó saludando de nuevo a los presentes con un “buenas noches, estamos encantados de poder compartir con vosotros canciones como esta”. En un concierto de más de dos horas, el almeriense, acompañado por más de diez músicos, interpretó los temas de su último album. No faltaron sus éxitos más conocidos como Oye el boom, Ave María, o Silencio, entre otras. Todo ello con una impresionante escenografía que incluía dos pasarelas que sobresalían del escenario.

La gira mundial Premonición Tour 07, que dio comienzo el diez de marzo en Bogotá, y con la que ofrecerá más de cien conciertos hasta finales de este año, recaló anoche en Palma con un gran despliegue de medios, seis trailers y más de setenta profesionales que acompañaron al artista.

El ex triunfito, que no ha parado de cosechar éxitos desde que salió de la academia, con sus anteriores discos Corazón Latino y Bulería, ha conquistado en el último año incluso las listas de éxitos de Alemania y Japón con su último trabajo Premonición, en el que ha contado con colaboraciones de lujo como la de Vicente Amigo y Tomatito.

Una vez más, David Bisbal, para muchos sólo un producto comercial, volvió a arrasar en un impresionante concierto en directo. Y es que hace seis años ¿Quién se lo iba a decir?

Con su “Torre de Babel”, David Bisbal es Nº 1 en Chile

Agosto 9th, 2007

Un nuevo número uno se suma al disco “Premonición” del popular artista español David Bisbal. “Torre De Babel”, tercer single de esta producción llega al lugar #1 de los temas más sonados en las radios chilenas, confirmando a esta canción como todo un éxito.

“Torre de Babel”, que cuenta con la colaboración de los exitosos Wisin & Yandel, contagia con su ritmo reggaetón, al que se suma su letra, con claro contenido social. Todo esto, la ha convertido en una de las canciones favoritas del público.

Actualmente, David continúa desarrollando su exitosa gira de conciertos por España. Próximamente será presentado al público un nuevo single: “Silencio”.

Recientemente, el español visitó Paraguay donde realizó un espectacular concierto en el Court Central del Yacht y Golf Club Paraguayo. Al citado show, el primero que realizó el joven y ascendente artista andaluz en Paraguay, concurrieron unas 4.000 personas.

«Espero que no llueva»

Agosto 9th, 2007

David Bisbal se reunió ayer en Eivissa con su novia, Elena Tablada, un día antes de su concierto

Es la primera vez que el cantante almeriense viene a la isla y ha aprovechado para conocer sus calas y su gastronomía. Esta noche a las diez y media en el recinto ferial espera conquistar al público pitiuso con una de las paradas de su gira `Premonición´

Sant Josep | Fran Ramírez
El cantante almeriense David Bisbal aterrizó ayer en el aeropuerto de Eivissa a la una del mediodía, un día antes del concierto que ofrecerá hoy a las diez y media de la noche. El andaluz, que llegó con la máxima discrección, vestido informal y con gorra, se encontró nada más salir del aeródromo con un clima nada alentador para su espectáculo de esta noche, que durará alrededor de dos horas. «Espero que no llueva», decía el andaluz a los medios al contemplar el panorama.
Es la primera vez que David Bisbal está en la isla y no ha querido desaprovechar la oportunidad de conocerla. De hecho, ha mostrado un especial interés por las calas y la gastronomía típica, aunque también aprovechará para descansar un poco en compañía de su pareja, Elena Tablada, que lleva ya varios días en Eivissa.
Los fans podrán contemplar un montaje visual que en palabras del promotor del concierto, Dani Becerra, será«espectacular». Nada más y nada menos que 70 personas se ocuparán de ello. También se desplegarán dos pantallas gigantes para efectos especiales y seguimiento del cantante. Incluso habrá fuegos artificiales que estallarán al ritmo de las letras del andaluz. No es de extrañar que hayan tenido que venir hasta siete tráilers para desplazar todos los elementos de la puesta en escena que, por cierto, son todos propiedad del cantante, empezando por el escenario y acabando por su servicio de cátering.
El espectáculo trae a Eivissa 95.000 watios de sonido y otros 300.000 de iluminación, explicaron ayer desde la promotora. El escenario tiene forma de rombo del que salen dos pasarelas de ocho metros de largo que el cantante utiliza para adentrarse entre el público, añadieron.
Los que todavía no hayan adquirido su entrada lo pueden hacer en tiendas Mega Music, Hiper Centro o Delta Discos a un precio de 25 euros, o comprarlas en puerta por tres euros más. También los formenterenses podrán disfrutar del concierto, ya que finalmente el Consell Insular ha preparado un barco gratuito de vuelta hasta la Pitïusa del Sur una vez acabado el concierto.

Un día en el frenesí de David Bisbal

Agosto 9th, 2007

EL MUNDO comparte un día de gira con la estrella sin caprichos: duerme 12 horas, se impone disciplina de deportista de elite, elige su vestuario y controla los pasos de una carrera medida hasta el último detalle.

No tiene peluquero, maquillador ni estilista. Peina su propia cresta. Ni la rebeldía de un flequillo rizado puede con el orden. Es el único punto de anarquía en un concierto medido al detalle. Los tirabuzones son historia. El pantalón acampanado y la camisa flamenca entallada se apolillan en el armario de Operación Triunfo. Elige su propia ropa. El huracán Bisbal está en ruta y sigue girando sobre su propio eje. Con los pies en la tierra da vueltas en el escenario. Mantiene el baile de la peonza. Perfecciona la patada pélvica. Todo crece a su alrededor y se aferra a la normalidad. «La diferencia con la orquesta es que ahora canto en muchos países, ante más público y con mis propias canciones». Y realmente se lo cree. Con las 15.000 pesetas que cobraba por actuación al frente de Expresiones ya no se pagan ni las bebidas isotónicas de un par de espectáculos. El público se desvive y David se fotografía como si el fan fuera él. Añora las lentejas y el cocido de su madre. El matrimonio Bisbal-Ferre disfruta el éxito y la jubilación. El niño de la bulería es la estrella blanca, sin resquicios y con una imagen que es oro para los anunciantes. La ficha de estrella luce impecable y la felicidad que exuda, abruma.

La multinacional Universal sabe que la máquina Bisbal está engrasada y no falla. «Es el artista más disciplinado que conocemos. Se comporta como un deportista de elite», afirman orgullosos desde la empresa que organiza Premonición Tour, con más de 60 fechas en todo el verano.

Bisbal aterriza en el aeropuerto de Palma de Mallorca la noche antes del concierto. Una furgoneta le recoge a pie de avión y le traslada a un hotel de cuatro estrellas en el Paseo Marítimo con vistas a la Catedral.

Se aloja en la misma suite donde dormitó el rey Harald de Noruega durante la Copa del Rey de Vela. No hay exigencias del artista. Ningún capricho. Con él llegan hasta una cincuentena de compañeros entre técnicos, músicos y el resto de personal.

Un día en la vida de Bisbal durante la gira empieza cuando muchos curritos han colgado el mono de trabajo. «Duerme bastante, hasta doce horas, porque sólo así puede descansar y tener la voz lista para el show», explican los que velan por su trabajo. David se levanta frente a la bahía de Palma con la hora del desayuno perdida en el reloj. El menú perfecto para el almuerzo consiste en un buen gazpacho andaluz y un gran plato de pasta. En la habitación le acompañan libros, su iPod y el bajo que está aprendiendo a tocar. Anda, como media España, leyendo La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones.

19.00 horas. El asistente personal y road manager del artista, José María Bisbal, aparece en una sala del hotel para «atender unos compromisos». Cercano, colaborador y amable, busca constantemente el equilibrio entre la atención a la prensa y las necesidades del cantante. Se mantiene en un segundo plano intentando que su trabajo esté por encima de la condición de hermano que, inevitablemente, los medios de comunicación ven en él. No quiere que se le presente como el protector familiar, sino como la persona que organiza la agenda, controla los tiempos y ayuda al artista. «Yo sólo le facilito el camino», sentencia prudente.

Bisbal aparece al final del pasillo y viene con el saludo en alto. Estrecha con fuerza la mano del periodista y dispara: «Dame un abrazo, ¿no?», mientras sonríe. «¿Cómo estáis?», añade dirigiéndose a un cámara y a una redactora de una agencia que tienen cinco minutos -luego serán diez- de tele con la estrella. Se quita la bandolera de piel que cruza su pecho, se sienta, escruta la sala y vuelve a levantarse para cerrar las rendijas del aire acondicionado. Lleva camiseta, chaleco de punto, vaqueros y unas Converse color pistacho sin cordones. La cresta desafía la ley de la gravedad. Una decena de pulseras en sus muñecas resumen viajes, amistades y actuaciones. «Ésta me la dio una niña en Sierra Leona», explica refiriéndose a su colaboración con una organización que lucha para acabar con la situación de los menores soldados. Unas son de tela, otra tiene engarzados ojos protectores turcos y una última enlaza piezas cuadradas con fotografías de diferentes santos. No hay sentido religioso ahí. Para eso ya tiene el rezo previo a subir al escenario y la imagen de la Virgen del Mar de Almería que siempre lleva consigo.

La reportera agarra la alcachofa y David va despachando preguntas con términos de multinacional que muestran la claridad de sus objetivos como «logística mejorada», «escenario protagonista» o «apertura de nuevos mercados». Aparece entonces el Bisbal embajador, orgulloso de llevar el nombre de su país de norte a sur del globo y de su Almería natal.

19.30 horas. La terraza de la sala muestra los pantalanes llenos de barcos y el artista, posando para EL MUNDO, pregunta: «¿Está el Rey aquí? ¿Lo invitamos al concierto?». La habitación se convierte en una firma de discos improvisada. Son grupos de dos o tres mujeres con algún niño dispuestos para la foto. José María colabora y se ofrece para disparar las distintas cámaras e ir adelantando trabajo y ganando tiempo. Las mayores de 40 se muestran más nerviosas que las de 18. Siempre hay alguna que pide repetir la instantánea porque la ansiedad del momento les hace desconfiar de la tecnología digital y una ocasión así no se desperdicia. David las trata como si las conociera de toda la vida. Las agarra de la cintura, les pregunta y posa. Besos aquí y besos allá, que la foto no basta. Si la imagen lleva ósculo incluido ya es para contarlo en una cena.

19.45 horas. La sesión termina y Bisbal espera el ascensor retocándose la cresta frente al espejo del rellano. La entrada principal está despejada y desechan la idea de salir por la puerta trasera. Se monta en la furgoneta rumbo a la plaza.

20.10 horas. Los músicos le esperan en el escenario para la prueba de sonido. El montaje está a la altura de una estrella internacional. El guarda forestal que peinaba el monte cantando y soñaba con ser como Sergio Dalma se niega a creer que el éxito tenga peaje. «La fama no te cambia la actitud. Nadie puede con la alegría. Tengo que mantenerla. Me apoyo en los que me quieren, por eso nunca he estado solo en mi vida». Durante la gira, los músicos son su «familia en la carretera». Le esperan tocando para la prueba. Se pone serio. Prueba los micros. Pide un refresco. «Faltan graves», anuncia para que se corrija mientras entona una canción. Los técnicos cubren con cinta aislante los últimos cables mientras tararean el tema que suena.

«Ha logrado que los miembros de su banda seamos sus amigos. Ese primer paso debe darlo el artista y él lo ha hecho. Es honesto, enérgico y transparente», explica el guitarrista David Palau. Con ellos organiza partidos de fútbol en los días libres si no se para a pescar en algún pantano perdido de España o a recorrer kilómetros con la bicicleta.

21.00 horas. Comienzan los meet and greets, encuentros y saludos con los seguidores a las puertas de un camerino modesto proporcionado por la organización. La ropa para los dos cambios reposa sobre las sillas. Varios pares de Converse esperan formar parte del conjunto. Sobre la mesa, un surtido de chucherías y fruta cortada en pequeños trozos. No deja de entrar y salir de la pequeña habitación. Saluda y se repiten las fotos.

21.20 horas. Dos socias del club de fans en Baleares han logrado por sorteo conocer a su ídolo. Vienen cargadas con tres ensaimadas y una camiseta como presente para el rey Midas. «Estás muy delgado», le espeta una. «Que va chiquilla, eso es que la tele engorda. Yo siempre he estado así», responde. Y de regalo se llevan un levantamiento de camiseta y una muestra de abdominales.

21.35 horas. Un grupo de alemanas acude a conocer al artista tras ganar un concurso organizado por la compañía de discos. Premonición sube y sube en las listas germanas cantado en español. Las chicas le rodean hieráticas y casi abrumadas por la efusividad del corazón latino. Le miran atónitas y él no cesa de dar explicaciones en un inglés fluido. «Si quiero defender mis proyectos fuera, tengo que hablarlo», asegura.

21.50 horas. Nuria Fergó se acerca al camerino y Bisbal la recibe con un: «Anda que no está guapa la tía». Se ponen al día y la despide con un beso reverencial en la mano. Abrazo de triunfitos.

22.00 horas. Llega la bandeja con la cena. Nada especial. Está surtida con el mismo catering que el del resto del equipo. Hoy toca solomillo a la naranja, patatas mañas, ensalada y alcachofas. De postre, mousse de limón. Cierra la puerta del camerino y empieza a calentar la voz.

22.30 horas. «En cinco minutos salimos», le gritan desde fuera. Sale, se reúne con la banda. Juntan las manos y toma la palabra: «Estamos en Mallorca, bello lugar. Hay que sudar la camiseta lo que no hay escrito y más». Arriba, abajo y grito al unísono: «Un, dos, tres, Camarón».

22.35 horas. Recorre los chiqueros y sale al ruedo corriendo para meterse bajo la estructura metálica del escenario. Lleva camisa negra, corbata roja y un peto de camuflaje. Él se ha peinado y se ha vestido. La histeria está desatada. Se eleva y el coso ruge. El resto, delirio, movimiento, la peonza y la patada pélvica. Dos horas de directo.

00.35 horas. Bulería y fin. Casi en volandas sale con una toalla al cuello, monta en la furgoneta y desaparece tras los cristales tintados dejando la plaza todavía extasiada. Las fans van llegando a la puerta con la esperanza de verlo, pero el ídolo se ha ido retocándose la cresta.

Los reporteros de A Fondo pasan un día de gira con David Bisbal

Agosto 9th, 2007

Un equipo de A Fondo ha pasado un día en la gira “Premonición” con David Bisbal. Hemos visto la cantante entre bambalinas. Nos ha mostrado su lado más humano y hemos visto como se prepara antes de salir al escenario.

Bisbal nos enseña la furgoneta en la que viaja, en la que ha instalado una cama. No cree que la vida del artista sea solitaria porque dice que él trabaja con quien quiere y también contrata a la gente que quiere.

Sí reconoce que la gira es muy cansada, pero afirma que “es algo que se te pasa en cuanto sales al escenario y ves a toda esa gente que corea y canta contigo. Te transmiten la energía necesaria” .

David Bisbal volverá a actuar en tierras asturianas el próximo mes de septiembre

Agosto 9th, 2007

El cantante almeriense entusiasmó anoche en Gijón a los ocho mil fieles que corearon sus canciones. Volverá a Pola de Laviana, aunque la fecha concreta del concierto se dará a conocer el miércoles ç

Gijón, David Orihuela
David Bisbal tenía una «Premonición». En una entrevista a LA NUEVA ESPAÑA mostraba su esperanza de que Gijón disfrutase con su concierto de anoche. Y la ciudad, o al menos las ocho mil personas que acudieron a El Bibio, lo hicieron, y mucho. Casi todo eran mujeres, pero eso es otra historia.
Aunque al ex «triunfito» aún le quedan algunas reminiscencias orquestales, el público se lo perdonó todo. La falta de voz fue patente en las primeras canciones. Lo ostentoso del montaje, con cuatro enormes pantallas de vídeo y un escenario mastodóntico, parecía una demostración de fuerza del almeriense. Pese a todo, no hay duda de que Bisbal lo dio todo sobre ese enorme escenario que ocupaba casi la mitad de la plaza de toros. Los dos largos «provocadores» (las pasarelas que se adentran entre el público) sirvieron para regocijo propio y ajeno.
De diez a cero
A las once menos cuarto de la noche salió al escenario la banda de Bisbal. El cantante se proyectaba crucificado en una de las pantallas. Inmediatamente después comenzaba la cuenta atrás, que, partiendo desde diez, y con números de fuego, alcanzaba el cero: la resurrección. Bisbal emergía del foso entre una nube de humo y sonaban los acordes de «Calentando voy». El público ya estaba caliente, sobre todo el femenino.
Bisbal lucía pantalones de camuflaje, camisa negra «bisbalera» y corbata roja, sin ninguna pretensión de elegancia. Acabado el primer tema, el almeriense saludó a la ciudad con un escueto «Arriba Gijón» y enlazó con un popurrí coreado por el enorme karaoke que era anoche la plaza de toros de El Bibio. Continuó con «Amar es lo que yo quiero», tras la cual empezó su clásico discurso: «Besos y abrazos para cada una de las personas que han acudido a este maravilloso concierto». Para Bisbal, todo era anoche maravilloso.
Mucho padre fuera
Fue un día caluroso que hizo especialmente duras las horas de espera de un buen número de seguidoras del cantante que se apostaron en las puertas (algunas desde la noche anterior) para llegar a primera fila. Las ocho mil personas que al final entraron en la plaza de toros gijonesa llenaron el recinto. Muchos padres optaron por la grada, más tranquila, dentro de lo que cabe, mientras sus hijos jaleaban a su ídolo a pie de arena. Otros muchos esperaban fuera (las cafeterías de la zona estaban hasta arriba) a que el concierto finalizara y sus hijos salieran emocionados de El Bibio. El precio de las entradas había quedado establecido en 23 euros en taquilla para ayer (20 euros en la venta anticipada).
Bisbal, pelo corto sin sus famosos rizos, no defraudó a sus más acérrimos seguidores asturianos. Repasó todas las canciones de su último disco, «Premonición», pero no faltaron sus grandes éxitos, y de hecho, como no podía ser de otra manera, el cierre fue «Bulería».
La plaza de toros de El Bibio mostró el aspecto de sus grandes noches, lo que no hubiese ocurrido si finalmente el concierto se hubiera trasladado al estadio de El Molinón, como aconsejaban la envergadura del escenario y el montaje del concierto. La producción del teatro Jovellanos optó por resolver el puzzle y encajar cada una de las piezas que viajan en los tráilers de la gira «bisbalera» en la plaza de toros. Para ello se redujo el aforo, con parte del escenario escalando por la grada y otra parte adentrándose en la arena, más allá de lo habitual.

Olés para Bisbal

Agosto 9th, 2007

El cantante almeriense triunfó en la plaza de toros de Gijón.

David Bisbal saltó a la plaza de toros del Bibio con ganas de hacer vibrar a las 8.000 almas que acudieron al coso gijonés y salir por la puerta grande después de una actuación de cerca de dos horas que le sirvió para presentar al público asturiano sus nuevas canciones de su último disco, Premonición , que da nombre a la gira que le llevará a recorrer un centenar de escenarios de medio mundo.

Y para calentar el ambiente, aunque poca falta hacía a tenor de los gritos de apoyo de las fans, especialmente adolescentes, que durante más de dos horas habían esperado pacientemente en el interior de la plaza a que el almeriense hiciera su aparición, el triunfito más internacional abrió su recital en Gijón con Calentando voy , uno de los temas de su tercer trabajo de estudio. Con peto militar, camisa negra y corbata roja, Bisbal salió al escenario en medio de una nube de humo, tras su primera canción saludó al respetable con un “Amigas, amigos, arriba Gijón .

El concierto apenas había echado a andar y el público ya estaba de lo más animado, aunque fue con algunos de los grandes éxitos que catapultaron a la fama internacional a Bisbal, como Ave María , Lloraré las penas , Oye el boom , Quién me iba a decir o Silencio cuando la plaza de toros vibró con más fuerza que nunca.

Después de 19 canciones el público quería más. Por lo que los bises llegaron con Soldado de papel , Torre de Babel y Bulería , tema con el que dio fin a casi dos horas de delirio mayoritariamente femenino.

PUBLICO ENTREGADO Bisbal sabe lo que le gusta a su público, y no defraudó a sus seguidores con sus movimientos de caderas, sus giros imposibles y su patada tan característica, uno de sus sellos de identidad desde que se diera a conocer hace cinco años. Aunque el delirio llegaba cada vez que caminaba por las pasarelas que se metían en la arena y que hacían que las fans de Bisbi pudieran estar más cerca aún de su ídolo. Bisbal traía una gran producción.

En total, un escenario de 400 metros cuadrados poco habitual en El Bibio, al que se unían más de 70.000 vatios de sonido y 380.000 de luz para acompañar a Bisbal en estado puro. Y para que nadie se quedara sin ver a uno de los artistas españoles que más vende dentro y fuera de nuestro país, cuatro pantallas –dos verticales en el escenario y dos horizontales flanqueándolo– mostraban en todo momento lo que ocurría encima del escenario.